Recoletos huele distinto. Ese olor tiene explicación y hasta nombre. Los lectores lo llaman bibliosmia, y la química lo atribuye a la lignina y la celulosa del papel, que con los años sueltan vainilla, almendra y un fondo ácido de vinagre. Un estudio del University College London, en 2009, llegó a proponer el olor como una forma de medir cuánto ha envejecido un libro.
Cada otoño, entre Cibeles y la calle Almirante, el paseo se convierte en una calle de libreros. LIBRIS, la asociación de libreros de viejo, organiza con el Ayuntamiento de Madrid la 36ª edición de esta feria, que puede visitarse hasta el 12 de octubre.

¿Qué se pueden encontrar?
Entre las casetas hay libros, y muchos. Más de medio millón de ejemplares repartidos entre las 34 librerías de toda España que han montado puesto en Recoletos. Se encuentra de todo y a todos los precios. Hay libros desde un euro, ediciones populares y relativamente recientes, y también lo que sueña cualquier bibliófilo: primeras ediciones, incunables, manuscritos originales, grabados y ediciones raras. En medio caben los libros dedicados, las revistas y los libros infantiles de todas las épocas, además de títulos descatalogados que ya no se encuentran en una librería corriente.

Japón, en papel del siglo XIX
Mi primera parada fue la caseta de Margarita de Dios.
Allí hay originales japoneses del siglo XIX. Son mangas, de los de verdad, anteriores a que la palabra se convirtiera en etiqueta de estantería. Hokusai ya había puesto nombre a esas páginas de dibujos a comienzos de aquel siglo, y todavía hoy sorprende encontrarlas en un paseo de Madrid, a un paso de la fuente de Cibeles.
Pasar las páginas de un manga original del siglo XIX es hacer un viaje en el tiempo de ida y vuelta. Lo que hoy llena tiendas y salones es aquí un objeto frágil, hecho para ser leído, no para ser coleccionado.

Un papiro de hace más de diecisiete siglos
En la caseta de la Librería Astarloa, de Bilbao, hay un papiro griego del siglo III.
Astarloa lleva desde 1992 dedicada a los libros antiguos, el arte y las antigüedades. Los incunables y los manuscritos son parte de su especialidad. Aun así, un papiro no se ve todos los días en una feria de calle.
Está escrito en griego, sobre un soporte que ya era antiguo cuando nació el libro tal como lo conocemos. Detenerse delante de él da una vertiginosa sensación de escala. Casi dos mil años separan a quien lo escribió de quien lo mira entre casetas.

Postales, tarjetas y otras rarezas
No todo es incunable.
Entre las casetas hay también tarjetas, postales y curiosidades en papel. Piezas pequeñas, baratas a veces, que llevan dentro la vida de alguien.
Prepara tu visita
Paseo de Recoletos, de Cibeles a la calle Almirante.
Hasta 12 de octubre.
De 11:00 a 20:30; viernes y sábado, de 11:00 a 21:00.