CAAC y C3A cambian de rumbo con Bartomeu Marí: un movimiento estratégico para el arte en Andalucía

El panorama del arte contemporáneo andaluz arranca una nueva etapa con un giro de timón relevante.

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Bartomeu Marí. Foto cortesía CAAC

Tras un concurso público en el que compitieron 25 candidatos bajo los criterios del Documento de Buenas Prácticas, el comisario e historiador ibicenco Bartomeu Marí Ribas ha sido el elegido para tomar las riendas del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) en Sevilla, así como del Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A) en Córdoba.

La propuesta, avalada por un jurado de peso formado por Miguel Zugaza, Beatriz Espejo y José Ignacio Roca, será elevada formalmente por la consejera Patricia del Pozo ante el Consejo de Gobierno. Sin embargo, más allá del trámite institucional, lo interesante radica en la lectura de lo que significa este fichaje para el ecosistema cultural del sur.

Un perfil con horas de vuelo internacionales

A sus 60 años, Marí no necesita presentación en los circuitos internacionales de arte. Su trayectoria combina una formación sólida —licenciado en Filosofía— con una capacidad demostrada para gestionar instituciones complejas y de primera línea en tres continentes.

Entre sus etapas más conocidas destacan:

  • En España y Europa: Su paso por la dirección del MACBA en Barcelona (2008-2015) marcó una época de gran actividad expositiva y proyección, tras haber dirigido años antes el Witte de With en Rotterdam (1996-2001) y trabajado en centros como el IVAM o Tabakalera.
  • En el exterior: Rompió inercias al asumir la dirección del Museo Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo de Corea del Sur (MMCA, 2015-2018), siendo uno de los primeros profesionales extranjeros en liderar una gran institución pública asiática, para posteriormente dirigir el Museo de Arte de Lima (MALI, 2019-2020).
  • Comisariado y diplomacia cultural: Presidió el Comité Internacional de Museos de Arte Moderno y Contemporáneo (CIMAM) entre 2014 y 2016 y ha comisariado hitos como el Pabellón Español de la Bienal de Venecia en 2005 o proyectos recientes dedicados a John Baldessari, Muntadas o el grupo ZERO.
CAAC ©Cristina Gala
CAAC ©Cristina Gala

¿Qué lectura podemos hacer de este cambio?

Que la Junta de Andalucía haya optado por un perfil con semejante bagaje internacional transmite una intención clara: abrir las ventanas y situar el trabajo que se hace desde Sevilla y Córdoba en un marco de diálogo global mucho más ambicioso.

A la luz de su trayectoria y del proyecto con el que ha ganado el proceso de selección, podemos anticipar algunas claves de lo que está por venir:

  1. Internacionalización real (y bidireccional): La red de contactos e influencias de Marí en Europa, Asia y Latinoamérica debería servir para dar visibilidad exterior a la creación andaluza y, al mismo tiempo, traer a la región propuestas internacionales que no siempre hacen parada fuera de los ejes habituales.
  2. Atención al tejido local sin provincianismo: Uno de los retos históricos de los grandes centros autonómicos es equilibrar las demandas de la comunidad artística propia con la exigencia crítica. El plan planteado busca precisamente reforzar el compromiso con los artistas andaluces desde una mirada exigente y conectada con los debates globales.
  3. Exposiciones con discurso e impacto social: Cabe esperar una programación que no solo busque el espectáculo visual, sino que aborde problemáticas de la sociedad contemporánea y conecte las prácticas actuales con otras formas de patrimonio histórico

En definitiva, la llegada de Bartomeu Marí aporta solvencia, músculo institucional y una visión global.

Habrá que seguir de cerca cómo se aterriza este plan en el día a día de ambos centros, pero las mimbres para una etapa estimulante están sobre la mesa. Crucemos dedos.

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