Un contrabajo, un vasco y una bailaora descalza

Pablo Martín Caminero presentó en la Real Fábrica de Artillería «Al baile», segunda parte de su Trilogía flamenca. Con María Moreno, un trío de jazz y una teoría propia sobre el origen del flamenco.

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Trilogía Al baile. ©Cristina Gala

Pablo Martín Caminero presentó en la Real Fábrica de Artillería «Al baile», segunda parte de su Trilogía flamenca. Con María Moreno, un trío de jazz y una teoría propia sobre el origen del flamenco.

Según Pablo Martín Caminero, el flamenco nació en el País Vasco. Y los «de Sevilla», dijo, se lo habíamos quitado.

Lo soltó entre pieza y pieza, en plena Bienal, con la Real Fábrica de Artillería llena de andaluces (pero no, porque allí escuché dos o tres idomas distintos)

Ahí supe que la noche iba a ser distinta. Un contrabajista que se pone a reclamar el flamenco para Euskadi delante de Sevilla no viene a dar ninguna lección.

Al baile es la segunda entrega de su Trilogía flamenca. La primera miraba al toque. La tercera, Al cante, todavía no ha llegado. Esta le toca al baile, y lo hace desde el jazz, que es de donde viene Caminero.

Suena a proyecto complicado. En la sala no lo era.

Trilogía Al baile. Bienal 26 ©Cristina Gala

La sala que devolvía todo

Para escuchar el concierto tuvimos que ponernos auriculares.

La acústica de la Real Fábrica de Artillería tiene tanta reverberación que, sin ellos, el contrabajo y la batería se habrían quedado en una nube de eco. Con ellos, el sonido llegaba limpio.

Es una forma extraña de oír jazz flamenco. La música te entra directa por los oídos y el baile pasa delante de tus ojos, a unos metros.

Se olvida enseguida.

Trilogía Al baile. Bienal 26 María Moreno ©Cristina Gala

Cuatro cuerdas y unos pies

Con Caminero estaban Xavi Torres al piano y Manuel de la Torre a la batería. Tocaban con mucho aire entre las notas, dejando huecos para que pasara algo.

Lo que pasaba era María Moreno.

Empezaron con Blues para Gerardo Núñez y ella entró como quien llega a su casa. Bailaba a los músicos, les contestaba, a veces les picaba. Cuando quise darme cuenta ya era el cuarto instrumento del grupo.

En Martinete fluorescente su zapateado y la batería de De la Torre se fueron empujando hasta convertirse en un pulso. Nadie ganó. Fue lo mejor de la noche hasta ese momento.

Después vino Seguiriya de la segunda línea, con el trío solo. Sin baile se vio el riesgo de esta música: tocar sin saber dónde vas a acabar.

El mantón

Míster C.D. está dedicada a Chano Domínguez. Xavi Torres la abrió con el piano casi de puntillas.

María Moreno apareció sentada a su lado, escuchando la música desde muy cerca.

Luego se levantó.

Descalza y con un mantón de Manila, empezó a bailar mientras el contrabajo y la batería volvían a entrar. Hubo un momento en que se quedó sola, sin música. Toda la sala contuvo el aliento.

Ahí dejé de preguntarme qué era aquello, si flamenco o jazz.

Trilogía Al baile. Bienal 26 ©Cristina Gala
Trilogía Al baile. Bienal 26 ©Cristina Gala

Un fandango que no estaba en el programa

Malagueña del sordo la llevó a una danza furiosa que fue apagándose poco a poco. Los músicos acabaron casi susurrando. Parecía el final.

Entonces llegó el Fandango sorpresa.

Caminero no tiene prisa por demostrar nada. Se acerca al flamenco con lo que sabe, con su curiosidad y con esa forma suya de tomárselo en serio sin ponerse serio. Por eso funciona.

Falta Al cante. A ver qué origen le inventa esta vez.

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