Hay una historia del prerrafaelismo que conocemos bien: la de Rossetti, Millais, Holman Hunt, Burne-Jones o William Morris. Pero hay otra historia, menos contada, que hoy ocupa el centro de la exposición que Fundación MAPFRE inaugura en Madrid. Prerrafaelismo. Itinerarios femeninos (1850-1914) propone revisar este movimiento británico del siglo XIX desde la experiencia de las mujeres que participaron en él y que contribuyeron decisivamente a su evolución.
Comisariada por Pamela Gerrish Nunn, la muestra recorre nueve secciones que siguen, a la vez, una evolución cronológica y temática. El resultado no es únicamente una reivindicación de nombres olvidados, sino una mirada sobre las condiciones en las que estas artistas tuvieron que desarrollar su trabajo, en una época en la que su acceso a la formación académica, a los talleres y a los espacios oficiales de exposición estaba muy limitado.

Una mirada diferente sobre lo cotidiano
El prerrafaelismo nació en Gran Bretaña a mediados del siglo XIX como una reacción contra las convenciones de la enseñanza académica. Sus artistas defendían una pintura basada en la observación directa, la atención al detalle y una relación más sincera con la realidad. La naturaleza, las personas del entorno, los interiores domésticos o las escenas de la vida cotidiana adquirieron así una importancia que hasta entonces no siempre habían tenido dentro de la tradición artística.
Para muchas mujeres, esta nueva forma de mirar abrió además un territorio posible. Ante las dificultades para acceder a determinados modelos y enseñanzas, podían encontrar motivos en aquello que tenían cerca: un jardín, una ventana, un paisaje, miembros de su familia o escenas domésticas. Alice Boyd, Joanna Boyce, Jemima Blackburn o Mary Ellen Edwards son algunos ejemplos de artistas que convirtieron ese entorno cercano en materia artística.
La observación de la realidad se convirtió así en algo más que una cuestión estética. Permitió a muchas creadoras demostrar su capacidad técnica y construir una voz propia dentro de un sistema que todavía las consideraba artistas de segundo orden.

De la naturaleza al mundo imaginado
La exposición muestra también que el prerrafaelismo no se limitó a representar aquello que podía verse. Sus artistas acudieron a la literatura, la historia, la religión y las leyendas para construir imágenes cargadas de simbolismo. Elizabeth Siddal, Eleanor Vere Boyle o Anna Mary Howitt encontraron en esos relatos un espacio para desarrollar interpretaciones personales.
La naturaleza ocupa otro de los grandes capítulos de la muestra. En una Inglaterra transformada por la industrialización y la expansión urbana, el paisaje comenzó a percibirse también como un patrimonio amenazado. Los prerrafaelitas defendieron una mirada minuciosa sobre el mundo natural, desde los grandes paisajes hasta las plantas, los animales o los pequeños detalles. La exposición recoge esa fascinación por lo que podía parecer insignificante y que, bajo esta mirada, adquiría una nueva importancia.

Arte, artesanía y nuevas oportunidades
El recorrido se adentra también en la relación entre prerrafaelismo y Arts and Crafts, movimiento que reivindicó el trabajo artesanal frente a la producción industrial. Bordados, textiles, vidrieras, joyería, ilustración y diseño dejaron de entenderse únicamente como labores decorativas para adquirir una consideración artística propia.
Para las mujeres, este territorio fue especialmente importante. Artistas como May Morris, Mary Newill, Florence Camm o Jessie King encontraron en estas disciplinas nuevas posibilidades profesionales y creativas. El movimiento permitió transformar conocimientos tradicionalmente vinculados al ámbito doméstico en una actividad artística y profesional.
Recuperar una historia
Entre los nombres que atraviesan la exposición aparecen Elizabeth Siddal, Joanna Boyce, Marie Spartali Stillman, Evelyn De Morgan, Emma Sandys, Kate Greenaway, Fanny Bunn, May Morris o Julia Margaret Cameron. Algunas trabajaron en pintura; otras ampliaron el legado prerrafaelita hacia la fotografía, la ilustración, el diseño o las artes decorativas.
El recorrido muestra así que la presencia femenina no fue una cuestión secundaria dentro del movimiento. Las mujeres participaron en su desarrollo, lo transformaron y contribuyeron a prolongar sus ideas hasta comienzos del siglo XX.
Prerrafaelismo. Itinerarios femeninos (1850-1914) permite, en definitiva, mirar de nuevo un movimiento que durante mucho tiempo se explicó principalmente a través de sus protagonistas masculinos. Y al hacerlo, descubre una historia más amplia: la de unas artistas que encontraron en la observación, la imaginación y el trabajo cotidiano una manera de hacerse visibles y reclamar un espacio propio en la cultura británica.
La exposición podrá visitarse en Fundación MAPFRE, en el Paseo de Recoletos 23 de Madrid, hasta el 10 de enero de 2027.